Mi nombre

Mi nombre no se encuentra en ningún catálogo ni revista importante de arte cubano. Algunos especialistas me ignoran por el simple hecho de ser un artista “convencional”. Soy valorado por ciertos entendidos como un pintor que busca ser mediático. Nada de esto me quita el sueño porque mi arte está dirigido al simple caminante y estos si me han dado muestras de afecto y respeto. Han valorado mi labor y me han inscrito en sus corazones.
Mi trabajo no es para los críticos ni especialistas en arte contemporáneo. Mi faena no busca el reconocimiento de sectores especializados. Mi arte es convencional pero es también sincero y es lo que disfruto hacer. Es dirigido a todos, a la comunidad y con el sentido de embellecer nuestro entorno.
Aprecio mucho a los artistas que entregan su corazón a los demás sin importar el valor monetario. Pienso que vivimos un cortito espacio de tiempo aquí en la tierra, es muy hermoso aprovechar nuestro don para la gente y no solo para nuestro beneficio personal.
No me gusta el rumbo que está asumiendo el arte cubano actual. Todo se trata de dinero, todo se mueve por el capital, toda producción esta mediada con fines lucrativos. Donde quedan los valores y principios??? Donde están los sentimientos y la sinceridad artística?? Cada vez más se realizan exposiciones en nuestro patio con títulos en Ingles, muchos artistas cubanos solo piensan en el público extranjero. Siento que muchas propuestas que se exponen en galerías cubanas están alejadas del sentir de nuestro pueblo. Hay creadores que se sumergen en laberintos conceptuales que ni ellos mismos entienden lo que hacen y el trasfondo del asunto es quedar bien frente a los ojos de especialistas y para que toda la seudointelectualidad pronuncie la famosa frase “que interesante” aunque nadie entienda nada.
No importa como vayan las cosas, seguiré siendo feliz pintando mis rostros de niños en los muros de las calles porque sé que esto lo agradece mucha gente. Lo continuaré haciendo con mucho amor, pidiendo siempre los permisos necesarios y lo haré gratuitamente con mis modestos esfuerzos. Mi nombre quizás no figurará nunca en ningún catálogo o revista de arte cubano y que bueno que sea así, porque prefiero mejor que mi arte (no mi nombre) sea el que figure en el recuerdo de la gente.